martes 17 de abril de 2007

La producción de etanol amenaza con empañar la I Cumbre Energética Suramericana

La disputa de Brasil y Venezuela sobre los biocombustibles, defendidos por el primero de esos países y criticados por el segundo, amenaza el éxito de la Cumbre Energética Suramericana que ha comenzado hoy en Margarita, isla del caribe venezolano, han informado a Efe fuentes de varios países. Los ministros de Energía de la región no han logrado un consenso sobre la declaración final de la Cumbre tras once horas de una reunión que debería haber durado sólo dos o tres.

Ministros y funcionarios han confirmado que los titulares de Energía, que empezaron su trabajo a las 11.30 (17.30 hora peninsular española), seguían deliberando después de las 22.00 (4.00 hora peninsular española). A esa hora los presidentes estaban en una cena que ha ofrecido el anfitrión, Hugo Chávez, tras tener ellos una primera reunión de trabajo centrada en la unión política de Suramérica.


Los ministros de Exteriores, que deberían haber tomado el relevo de sus colegas de Energía en la tarde, comenzaron su sesión de trabajo con tres horas y media de retraso, debido a la falta de consenso, y no pudieron estudiar la declaración que deben entregar este martes a los presidentes. Fuentes brasileñas han señalado que su presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, no cederá en su defensa de los biocombustibles, aunque ello signifique que de Margarita no salga un documento final.


También se han retrasado varias reuniones bilaterales de los gobernantes suramericanos que están en Margarita (todos menos los de Uruguay y Perú, Tabaré Vázquez y Alan García, respectivamente). El ministro de Agricultura, Pecuaria y Pesca de Uruguay, José Mujica, al preguntarle Efe sobre otra propuesta polémica, la de crear una unión energética regional, ha dicho: "Es una discusión boluda (imbécil)... Estamos discutiendo pavadas" (tonterías)".


El portavoz de uno de los presidentes ha declarado que la polémica sobre los biocombustibles ha sido la principal causa del disenso y lo atribuyó a la dura posición brasileña. Brasil es uno de los principales promotores de combustibles derivados de productos agrícolas, especialmente la caña de azúcar, mientras que Venezuela y Bolivia, además de Cuba, aseguran que ponen en peligro la alimentación de millones de pobres.


Chávez y el líder cubano, Fidel Castro, critican al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, por su plan de convertir productos agrícolas como el maíz en etanol, para reemplazar hasta un 20 por ciento de los combustibles fósiles. "¡Nadie quiere sembrar fríjoles sino maíz, pero no para hacer tortillas y pan (...), sino para vendérselo a EE. UU. para que haga etanol para sus vehículos. ¡Eso es una locura!", exclamó Chávez en la víspera de la cumbre.



El asesor especial para Asuntos Internacionales del presidente brasileño, Marco Aurelio García, ha dicho que ese argumento demuestra que Castro y Chávez tienen "cierta incomprensión" sobre los biocombustibles y la realidad mundial. "El problema del mundo es la falta de renta, no de alimentos", ha manifestado García, quien ha explicado que en Brasil la producción de biocombustibles no reducirá las áreas sembradas para la alimentación, ni "significará derrumbar un árbol de la selva amazónica".



En contraste, en el debate político que tuvieron esta tarde los presidentes, según Chávez, sí hubo consenso para dar el nombre de Unasur a la integración de los doce países de la región. "No se había decidido el nombre. Decidimos hoy el nombre que le vamos a dar: Unasur, Unión de Naciones Suramericanas, tremendo concepto", ha dicho Chávez a los periodistas al salir de la primera reunión con sus colegas.



"Fue una reunión muy intensa, productiva, de buen ánimo, y se tomaron decisiones muy importantes que tienen que ver con el concepto de la unión suramericana", ha manifestado. "Se decidió algo que veníamos discutiendo desde las cumbres de Cochabamba (Bolivia) y Río de Janeiro (Brasil)", ha explicado. Chávez agregó que también se decidió que la Unión tendrá una secretaría permanente con sede en Quito, capital de Ecuador, y ha afirmado que se han debatido otros temas de fondo y que ha habido consenso entre los gobernantes.