
En las últimas horas, la OEA ha dado definitivamente la espalda a Honduras al aprobar en Washington su expulsión del selecto club de países americanos. Con efecto inmediato, deja de formar parte del organismo por su negativa a restablecer el orden constitucional roto el pasado domingo con el golpe de Estado que supuso la salida del poder de Manuel Zelaya.
Se trata de la primera vez desde la firma de la Carta Democrática Interamericana en 2001 que los países integrantes de la Organización de Estados Americanos (OEA) deciden suspender a un Estado miembro, aunque existe un precedente anterior con la exclusión de Cuba en 1962 por adherirse al comunismo.
Ruptura del orden democrático
Reunidos en sesión extraordinaria, y a petición de Insulza, los miembros del principal organismo diplomático del continente han aprobado la medida entendiendo que el Gobierno de facto hondureño ha violado el artículo 21 de su carta, en el que se establece la suspensión de la membresía de cualquiera de sus Estados cuando se constate que en él se ha roto el orden democrático y no hay voluntad diplomática para restaurarlo.
La OEA ha recomendado a todos los miembros de la comunidad internacional que revisen sus relaciones con el país centroamericano y se ha comprometido a aumentar sus esfuerzos diplomáticos para tratar de devolver la normalidad en Honduras.
En el documento elaborado por Insulza tras su visita a Tegucigalpa, el secretario general de la OEA aseguraba que no existía "ninguna disposición por parte del Gobierno de facto para modificar su conducta", por lo que, ante las "pocas alternativas", recomendaba la suspensión de Honduras como miembro, conforme al artículo 21 de su carta.








